Soy un hombre gay, nacido en 1981 en un pequeño pueblo de Extremadura. Vivo con felicidad y bien, pero con los pies en la tierra: con contradicciones, con dudas, con días buenos y días torcidos.
Crecí en una familia de clase media, abierta y progresista hacia fuera, aunque de puertas para adentro las dinámicas eran más complejas. De alguna manera tuve que crecer un poco más rápido de lo que me habría gustado. Ahí empezó un proceso constante de observar, cuestionar y analizar el mundo y a las personas que me rodeaban.
Una etapa importante de mi vida transcurrió fuera de España. Me movió por dentro. Me obligó a mirarme sin referencias conocidas, a hacerme preguntas incómodas y necesarias sobre quién era, qué deseaba y desde dónde estaba construyendo mi identidad. Algunas respuestas llegaron. Otras siguen en proceso.
Escribo, sobre todo, como terapia personal. Muchas veces vomito sobre el papel. Sin orden. Sin intención de que tenga sentido para nadie más. Solo para sacar algo que pesa, que remueve o que ni siquiera sé identificar bien. Otras veces intento poner estructura a lo que siento, entenderlo, procesarlo.
Escribo para combatir nostalgias que no quiero que me aten, para enfrentar incomprensiones, para revivir momentos bonitos y para darle forma a cosas incómodas. No tengo demasiado pudor, pero a veces necesito el filtro de la ficción. Por eso mis historias mezclan realidad y distorsión. Los personajes no existen, pero contienen fragmentos muy reales de mí, de personas que me marcaron y de lugares que me atravesaron. A veces exagero, a veces deformo, a veces me acerco a lo casi distópico. Pero la emoción siempre es verdadera.
Gran parte de lo que escribo nace de mi experiencia en el mundo gay. De lo vivido, lo deseado, lo incómodo y lo contradictorio. Me interesa especialmente explorar esas zonas grises que conocemos bien quienes habitamos este espacio: aquello que no siempre sabemos identificar, lo que parece normal o incluso positivo pero que en realidad pueda estar desgastándonos sin que lleguemos a darnos cuenta.
Esto es arte, para mí. No es un arte pensado para vender ni necesariamente para gustar. Es una forma de dar cuerpo a partes mías.
En el blog también comparto fotografías. Es un hobby al que vuelvo una y otra vez. No me interesan demasiado las fotos perfectas, aunque a veces caigo en ellas. Me atrae más lo urbano, lo cotidiano, lo que parece insignificante. Busco belleza donde no es evidente.
También hay dibujos y pinturas. Ahí hay de todo. Algunas piezas expresan algo muy concreto; otras son puro juego. Es más caótico, más libre. Pero nace del mismo sitio que la escritura: el placer de crear y de dar forma a lo que se mueve por dentro.
Nada más y nada menos.
