Un suspiro constante
busca a los amigos,
aquellos sepultados
bajo las corrientes del tiempo.
Ellos lo observan y sonríen,
sabiendo que un día se cruzarán.
Alza la mirada,
descubre, con tristeza, un cielo velado;
melancolía abrazada al cuello.
Abatido por no saber,
que mil estrellas brillarán
por y para él.

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