EL hijo de LA BESTIA


¿Dónde estás, Luna?

La Bestia le acecha
cristales rotos de odio,
saliendo desde sus ojos.

La Bestia le destroza
bajo la luz de un Sol impasible
que le ha visto nacer.

La Bestia le sonríe.
Ajena a su propia locura,
se lame las garras
cubiertas de sangre y abrazos.

Los huesos de su cabeza chillan.
Quemaduras de amor en la piel.

Arañazos que gritan nombres,
nombres que desgarran.
Se los enseña la Bestia.

A las hermanas de la Bestia,
magulladas y arropadas,
les arrancaron los ojos,
condenándolas a no ver
cómo la sangre de su sangre cae.

Él, solo frente a la Bestia.

Moribundo y lacerado,
el hijo de la Bestia se levanta,
esperando, desamparado,
la próxima dentellada.

Amor de Luna.
Amor de Bestia.

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